Alejandro's profileEspacio de EdupaxPhotosBlogLists Tools Help

Alejandro -

Occupation
Location
Interests
Tratando de ser mejor cada dìa.

TE INVITO A VER DETALLES Y MI ESPACIO

Espacio de Edupax

“Te daras cuenta que empiezas a morir en vida cuando veas que tu brioso corcel deja de perseguir anhelos, dando paso a la amargura”.

A mi maestra

                                                          A MI MAESTRA

 

 Por: Alejandro Ortiz Martínez

 

       El presente texto fue traducido conservando las ideas originales de una vieja carta encontrada en el archivo polvoriento de una escuela, me di a la tarea de buscar al niño que  once años atrás había plasmado en escritura apenas descifrable un grito de auxilio probablemente nunca escuchado, entendido así  por la forma burdamente doblada de la hoja de papel amarillento por los años:

 

                                                                                               (Lugar y fecha)

      – Tenme paciencia, yo se de tus apuros por llegar a tiempo a la escuela esta mañana, de las caras de hipocresía  que a veces te encuentras en algún adulto, la risita irónica, el saludo helado que se esconde en una máscara de cortesía, las pequeñas indirectas, los comentarios mordaces, los malos entendidos que alguna vez dejaste al olvido sin aclarar tratando de cerrar la puerta cual si fuera darle vuelta a la hoja ya leída; yo se de tu cansancio, lo miro en tus ojos, en tu paso lento, tu sonrisa apenas dibujada y tu hablar en voz alta que marca la distancia con nuestras muestras de cariño.

   

    – Trátame con respeto, ya se que para ti cualquier conducta mía te puede resultar ofensiva, toma en cuenta que yo no tengo la malicia de algún  adulto, ni  intereses,  ni soberbia, envidias… ¡que daño puedo hacerte yo?    Mira mi inocencia, mírame a los ojos y pregúntate si no te quiero,   ¡te quiero!  aun cuando tu mal carácter no me deje expresártelo, te quiero y estoy guardándote mi cariño para cuando tu me permitas depositarlo en tu mejilla, en un tocar de nuestras manos, para cuando tu quieras, yo me conformo con que me dejes hablarte, dirigirte la palabra sin que me grites o me regañes, con un toque de tus manos en mi cabello, en mi nariz.

 

     Que pudieras una mañana dejar dormido al monstruo que siempre te domina, <por favor, que ya no te acompañe a la escuela,  tómate una vitamina para enfermarlo, dale un jarabe de esos que saben horrible y que se vaya de ti >  para entonces, yo estaré igual, con el sordo grito desesperado de mi personita inquieta pidiendo auxilio por la incomprensión, gritando en mi rebeldía que me hace falta amistad, que he olvidado lo que es un cariño, una ternura,  una voz de aliento, ¡que hace tanto que no río en tu compañía!.

 

     Tu no lo sabes, pero he pasado alguna noche sin dormir con el eco de tu voz quebrantando mi niñez,  con el temor de llegar al día siguiente y recibir de ti una humillación, un mal castigo que me haga sentir aún mas mal ante los demás;    < Y,  en verdad que a veces  yo no se que pasa,  en mi mente pequeña aún no entiendo por qué me callas por todo >, lo único que quiero es convivir, ¡que veas que también participo!, llamar tu atención, sentir la libertad, ¡vivir! aunque sea un poquito - de felicidad.                                     

 

 

                                                            Tu alumno que te espera cada mañana.

                                                                                  (- Nombre -)

 

 

 

NOTA DE AUTOR.-  Sí,  lo encontré;    algo tarde, hace poco tuvo un fatal accidente, acababa de regresar del norte apenas hace unos meses.        Tenía un pequeño problema, traía vicio, me comenta  su madre “que siempre fue inquieto, rebelde, testarudo...”.             Yo,  guardé silencio, me concentré en contener mi sentimiento pensando en cual podría ser la diferencia  si su maestra de aquel entonces hubiera prestado atención  a un grito de auxilio confundido entre el egoísmo y la frialdad de algunos humanos.

Agradecimiento

  Sé que  a veces con solo mirar tantas letras nos dan ganas de salir huyendo, por eso, valoro tu voluntad de entrar a mi espacio, así, puedo expresarte que me da mucho gusto recibirte, tanto, que, pretendo esmerarme un poco mas para convidarte con mejores textos. No se, talvez de interés mas variado. Aparte que, te hago saber que estoy preparando una obra mayor en la que seguramente cada escrito, cada fragmento serán enlaces y estructura .  

¡ MUCHAS GRACIAS!

   Alejandro Ortiz M.

TAVO

 
 
   

                                                                   TAVO

Por: Alejandro Ortiz Martínez

Edupax@hotmail.com

 

         

            ¡Pero esto es el colmo niño! ¿No sabes leer? Aquí dice, mira, lee lo que dice aquí, mira, ¡ENCIERRA CON ROJO!    ¡ENCIERRA CON AZUL! .  --  Y  él,  había encerrado todos  ¡sin  siquiera leer las instrucciones! ...

   

       ...  El niño trataba de decirme algo pero, yo, lleno de ira repentina no le daría ninguna justificación a tanta torpeza;    No, en ese momento todo mi ser estaba concentrado en regañar, en atacar ese algo nocivo, en dar una buena sacudida a mi alumno y ubicarlo, hacerlo reaccionar de una buena vez;  ¿No era ya suficiente?  de AZUL los nombres propios y de ROJO los nombres comunes, la instrucción era muy clara y, estuvimos varios días tratando este tema, varios ejemplos, tareas, trabajos del libro, y… ¿me sales con esto?  ¡TODOS ENCERRADOS A LÁPIZ!, pues, ¿qué tienes en la cabeza? — A ver, ¡a ver todos! ¡silencio!.

 

 

             El tiempo se detuvo, parecía que en aquel helado silencio y profunda expectación  podían incluso contarse los microsegundos, y, fue en el  inicio de ese preciso momento en  que, COMO PUNTA DE LANZA  llegaron ante mi mente varios sucesos con este niño;  Trabajos deficientes, sus tareas a medio terminar y con manchas de grasa o de mugre, su cuaderno sin las pastas de cubierta, o, aquella ocasión en que me di cuenta que no trabajaba en clase porque, según él, “su lápiz no tenía punta ”, y aquella vez en que se durmió en plena clase.     Esto no puede seguir así –pensaba yo- no lo puedo permitir, de seguir así, alguien va a seguir su mal ejemplo y, a estas alturas no debo descuidar el mínimo detalle de mi grupo, ni entretenerme en un alumno que “de por sí desde cuando he “marcado” como niño deficiente, potencialmente candidato a repetir año”…

 

 

             Aún no me explico porqué, en esa misma fracción de segundo en que mis ideas revoloteaban furiosamente, detrás de éstas vino un pequeño destello de luz clara y aturdidora  que hubiera parecido un momento mágico, increíble, algo parecido a la toma de una fotografía en que “capturas la imagen de un monstruo  horrendo y peligroso”.   Destello que, aún con mis dudas de reserva  me hizo bajar la voz y, acercarme al niño a grado tal de tener su carita de asustado frente a la mía y decir; dime, Gustavo, ¿cómo pensabas cuando contestaste de esta forma?.

        

 El inocente niño, mirándome a los ojos con sus pupilas brillantes y oscuras como sus hirsutos cabellos, con voz apenas audible alcanzó a expresar: “maestro, es que no tengo pinturas, pero, mire,  lo que va de AZUL lo hice con lápiz mas fuerte y lo de ROJO lo hice con lápiz mas delgado, “” mire””, a  éstos les pasé el lápiz varias veces…”.

 

             — Hoy, que han pasado varios años, aún veo a mi amigo TAVO, de vez en cuando llegamos a platicar.   Él no sabe que cambió mi forma de vida y que gracias a él, en aquel momento mágico aprendí a ver la vida como cuando era niño y que había olvidado conforme el mundo material había empañado mi vista.

 

             Desde entonces, hay un secreto en mi trabajo y que es la clave de mi felicidad y la de mis alumnos: “Hay un potencial que podemos –aprender-   de ellos, SOLO HAY QUE DEJARLOS  EXPRESARSE,  APRENDER A VER  Y  SABER  ESCUCHAR”.

Carta a mi amigo

 
 
      

 

                                          Carta a mi amigo

Por: Alejandro Ortiz Martínez.

Edupax@hotmail.com

 

 

               Nunca supe porqué me fuiste separando de tu amistad, de repente me vi en una completa soledad, pues, siempre fuiste mi único amigo.

 

No te ofendas  por esta carta  que mi intención principal es hacerte saber que aún  te guardo amistad,   ni pongas en tela de juicio mi humanidad.

 

         ...  Empecé a perder a mi amigo aquel primer día de clases en que todos llevaron su nuevo y reluciente calzado y yo, llegando tarde y con mis zapatos viejitos con huellas inequívocas de tanto haber luchado; La ropa pulcra y reluciente de mis compañeros hacía contraste con mi camisa raída y mi pantalón aunque impecable no dejaba de mostrar que yo había crecido en estas vacaciones y es que, su dobladillo ya no daba para mas.

 

En ese momento y ante los comentarios insensibles de los compañeros de clase sentí tu vergüenza por mi pobreza, y, aunque no me atreví a mirarte a la cara sentí que en ese momento se iniciaba una separación en nuestra amistad;   Y, yo,  con mis vacaciones pensando en el reencuentro, en el momento en que te contaría de las crías que tuvo la “tecuda” mi perra, de mi trabajo recién iniciado ayudando a mi madre vendiendo gelatinas tan ricas que ella misma prepara, de mi hermana mayor que se fue de la casa huyendo con el novio, mi hermanito pequeño que se la pasa colgado de mi madre, la carta que llegó de mi padre diciendo que las cosas no van bien por allá… tenia tanto que contarte …;  

 

                Hoy solo quiero decir que la única burla que en verdad me lastimaría seria la tuya, porque entonces, en verdad te estaría perdiendo, y, antes  que eso pase, me atrevo a iniciar esta carta que dice así:

 

A MI AMIGO:

 

Que siempre me trató con respeto y amistad sincera y que hoy estoy perdiendo por causa de la vanidad contagiosa de los lujos y de los falsos amigos que solo saben hablar de “dinero”.  A ti,  que no sabes de calcetines remendados, las “puntadas” en la ropa, mucho menos del andar con los zapatos rotos. Te quiero hacer saber de lo que el mundo ni se entera: que paso hambres  y no es porque yo así lo quiera, que en mi pobreza falta un amigo y no es por mi rechazo, ni por falta de buscar; aunque, a falta de alimento hay miel que mi madre ha cultivado en el hogar; ella misma se encuentra aquí a mi lado animándome a escribirte esta carta a pesar de mi renuencia  escríbele – me dice con ternura   dile que es mía la culpa de tu pobreza hijo mío, dile que pronto nuestra situación mejorará y lo buscarás para poder  volver a ser amigos  … “

 

< Creo que no podré terminar esta carta >... hoy mismo estoy platicando con una amiga que, - sin saberlo -, siempre había tenido junto a mi . . .    ¡la mejor amiga que cualquier hijo pueda tener!.

Mi Héroe

 
       

                                                                     Mi héroe

Por: Alejandro Ortiz Martínez

Edupax@hotmail.com

                     

 

 

               Esto que te platico sucedió hace ya un buen tiempo, era mi primer año de escuela y mi padre me recibía al salir, recuerdo que me sentía parte de la fortaleza  y majestuosidad de aquel gran amigo cuando de la mano me llevaba y mis manitas se podían perder entre aquellas manazas  poderosas que me conducían por camino seguro.

 

              En una de esas ocasiones le pregunté  “si era difícil vivir como persona grande”,  me contestó que a él sí se le hacía difícil;     -  talvez, si hubiera yo ido a la escuelaagregó - otra cosa sería… “por eso, yo no quiero que las dificultades se atraviesen en tu camino, presta atención al estudio, esmérate mas en la escuela, yo te ayudo con lo mejor de mí que es mi tiempo”me dijo -.

              De esto ya pasaron muchos años, ya mi viejo se ha ido y tal parece que donde quiera que esté todavía me cuida porque sus palabras aún retumban en mis adentros a grado tal que en este tiempo yo se las dedico a mis hijos…

 

              Ahora le comprendo cuando con tristeza veía mi dificultad para aprender y con tanta paciencia  me regalaba ese tiempo que hoy extraño, tiempo de consejos, de juegos, de sueños, fantasías, tiempo en que él  podría enfrentar al dragón de los cuentos y vencerlo en una feroz lucha de titanes.   Porque desde mi corta edad y mi pequeña estatura él era un gigante y ese gigante era mi padre, mi  amigo, mi héroe;    Yo me sentía protegido, me pasaba las horas escuchando sus cuentos que hoy sé eran todos inventados, sí, hoy me doy cuenta porque incluso, cuando le pedía que me los volviera a contar algunos detalles cambiaron, bueno, lo importante era la magia de su hablar que me envolvía y me llevaba por las rutas de la fantasía, tan placenteras, tan de familia en armonía.

 

              Le vi. por última vez  casi a finales de una primavera ,  no recuerdo eso bien ni quiero, pero, ¡ah! cuanta falta me hacía mi héroe y, que pronto ha transcurrido tanto tiempo, ese  tiempo de niños tan breve, mis hijos van creciendo y, también voy por ellos a la escuela cada vez que el trabajo me lo permite, les invento mis propios cuentos mientras mi esposa me mira risueña  y prudente, platicamos de mil  cosas  y es difícil que se nos vaya una tarde sin un beso, un abrazo, un consejo,…   Tengo tanto que agradecer a mi padre, que desde este pequeño papel le dedico el mejor de los deseos: “Que Dios lo tenga en su gloria padre mío”.